La nueva educación impone su enfoque como humanista-cognitivo de la personalidad, de las relaciones interpersonales y de la libertad para aprender. Su propósito consiste en la adaptación del individuo al medio ambiente con responsabilidad, este incluye el binomio (individuo-entorno), y aunque se sabe, no se considera suficiente las características del momento, por eso la reseña a continuación acerca de los albores del siglo XXI.

Viejos y nuevos paradigmas conviven al mismo tiempo en la realidad actual con visiones diferentes de encontrar soluciones ante cualquier problema. En general, se perciben en forma de crisis debido a la inexperiencia de la humanidad en adaptarse a un medio con nuevos obstáculos.

La humanidad ha evolucionado a través del tiempo hasta llegar a una sociedad marcada por una economía del conocimiento para generar riquezas. La humanidad se encuentra en una sociedad global, y a pesar de esto se siguen usando métodos y procedimientos antiguos. Es por ello que se recomienda diferenciar entre la visión de antes y la visión de la nueva era y así comprender la importancia de evolucionar aprendiendo a resolver problemas con aciertos.

En el pasado se educó para transmitir la cultura de la humanidad, en la actualidad la mayoría de los países han acordado que las personas deben poseer roles, sabiduría, ética y mantenerse informados, ya que de esta forma se invita a crear conocimientos con responsabilidad, proporcionando bienestar. 

Se experimenta un cambio de valores y principios (cultura) que sustenta el nuevo propósito de la educación y un cambio en el estilo del funcionamiento y organización administrativa de las instituciones escolares.

En este contexto, las universidades del siglo XXI deben satisfacer otras expectativas, en vez de profesores deberá contar con diseñadores de experiencias, aprendizaje, procesos y ambiente con un estilo muy diferente a la educación individual mediante la lectura y escritura convirtiéndose en arquitectos del aprendizaje.

Pareciera fácil llevar esto a la práctica, pero a pesar de los muchos intentos en investigación educacional, los resultados han sido solo mejoras en aspectos parciales que no han hecho posible lograr la nueva visión. 

Se necesita que la gente se mueva en la misma frecuencia que ha cambiado el mundo, ahora mucho más rápido, con un comportamiento en armonía, con orden como la clave que determina nuestra propia felicidad y condicione la productividad material, espiritual y social de la humanidad en la nueva era del conocimiento.

El enfoque cibernético ayuda a satisfacer este compromiso. Además, educación y empleo deben ir de la mano obligados por el nuevo sistema de generar riqueza que a su vez significa asumir nuevas exigencias que reclaman otras competencias.