Mi premisa es que nuestra especie muestra un comportamiento dinámico, propio de su naturaleza humana, por eso avanzamos. Pero en un marco ético, solo nos falta más responsabilidad con nuestra ignorancia.

Somos seres vivos, con instinto de conservación, capacidad de acción, pensamientos y emociones. Tenemos la habilidad de modificar y crear a partir de lo que somos.

Y en virtud de eso, desarrollamos un comportamiento de adaptación al entorno y al mismo tiempo, el planeta rompe su equilibrio aleatorio en la naturaleza, cuando aparece el ser humano.

Estas son las bases, a mi parecer, con las que construimos nuestra historia de aciertos y errores como evidencia y testimonios que dejamos en cada milímetro de la Tierra.

Construyendo futuro

Ahora y siempre, seguimos “construyendo futuro” con la búsqueda de respuestas a lo inmediato de nuestra vida y hacia adelante, mientras aprendemos a vivir.

Lo hemos hecho, creo yo, con nuestra capacidad de comprensión en cada momento. Y es absolutamente válido haber permanecido en el mundo de la superstición, la magia y las costumbres, con todo.

A ellas debemos agradecerles haber llegado hasta aquí, siempre acompañados por las leyendas, fábulas e historias surrealistas, que han producido resultados más bien positivos que negativos para toda la humanidad. Es el recorrido natural y necesario que ha traído nuestra evolución, para alcanzar el grado de desarrollo que disfrutamos.

No es mi intención discutir convicciones ni creencias, esto es decisión de cada uno y además tampoco es tema de mi interés. Solo trato de poner nombre a lo sucedido, sin pasar juicio sobre lo mejor o peor.

Sí me ocupa el aprendizaje como herramienta de sobre-vivencia. Ante la complejidad de todos los intereses, políticos, económicos y sociales, que nos manipulan y confunden, sin importar dónde vivamos.

La mayoría de nosotros somos ignorantes, y esto debería ser un delito, propio del sistema educativo de turno, y de uno mismo también porque supone un suicidio personal y un peligro para los demás.

El riesgo inherente, por ejemplo, que corre el planeta, es un problema de todos y también de cada uno de nosotros, por no haber aprendido el compromiso de mantenerlo limpio.

Igualmente, la falta de preparación nos convierte en un público sin criterio e incapaz de reconocer los mensajes engañosos de la publicidad y de los medios de comunicación politizados, que transmiten más bien doctrinas en vez de información y que nos impiden tomar libremente decisiones acertadas.

Las nuevas competencias

Debemos abandonar la formación de ayer para mantener, añadir y sustituir, hasta llegar a los contenidos que realmente necesitamos.

Ahora nos toca comprender, no solo la lectura, sino los mensajes que nos llegan, para descubrir sobre lo que intentan convencernos y de las ideas o bienes que nos venden.

Necesitamos aprender a usar y analizar con propiedad el lenguaje escrito. Saber buscar información, reconocer patrones, decidir, negociar y comunicarnos. Siempre con la motivación de superarnos y aspirar un mundo mejor. Tal debe ser el nuevo propósito de la educación.

Afortunadamente, algunos pocos son agraciados con tales competencias personales, aunque precisamente por esas cualidades, tal vez no se encuentran en los centros de poder porque son un estorbo.

De todas formas y en retrospectiva, me parece que nuestras acciones han sido muy exitosas en alguna dirección y en otras no tanto. Y esto es de esperar, porque nuestra naturaleza humana es de tomar el camino del riesgo, de la innovación, y de búsqueda de la felicidad. Trae un azar de logros y satisfacciones, y otras veces, no siempre sale todo bien.

Quiero aclarar, que no justifico los errores de la humanidad con su juventud. Solo pretendo señalar lo que podemos perder todos, tanto los más desarrollados, los que se encuentran en condiciones infrahumanas, los despiertos y los tontos.

Debemos hacer el esfuerzo de aprender conocimientos nuevos que anularían muchas creencias que aún mantenemos en estos momentos, que serían impensables al compararlas con los adelantos que hemos logrado.

Pero haciendo justicia, hay que reconocer que hemos recorrido un largo camino, desde los sacrificios humanos para agradar a Dios hasta intentar movernos tímidamente a través de los confines del Universo.

Todo para averiguar el modelo social que nos permita alcanzar mejores condiciones de vida para la especie en su mayoría y, de ese modo, descubrir lo que somos nosotros.

La búsqueda para nuestra superación

Lo nuevo de esta búsqueda es que algunos hemos abandonado lo esotérico, aun cuando en mi caso, no he renunciado a lo que no entiendo, porque me conformo en esperar el conocimiento.

También he aceptado a las bacterias y virus como nuestras compañeras inseparables en este siglo XXI, y considero el gran cambio que más seres humanos buscamos en las explicaciones en universidades, hospitales y demás centros de investigación.

Los profesionales de estas áreas deberían gozar de nuestro aprecio, por lo menos igual, a la veneración que despierta en nosotros cantantes y futbolistas, por decir algo.

Estoy de acuerdo que todo es necesario en la sociedad y ya se sabe que para hacer un mundo se necesita toda clase de gente, pero por lo menos, debería ser igualmente conocido y popular aquella gente que se plantea mejorar con la ciencia y la tecnología la calidad de vida de todos.

Creo que sería recomendable para el mundo sabe más y estar consciente sobre las oportunidades que nos brindan las nuevas áreas del saber, cómo la ingeniería genética, que nos ofrece optimizar ciertas cualidades personales, la salud y nuevas medicinas. Pero también me doy cuenta de que puede ser, para una buena mayoría, más aterrador que una bomba nuclear.

No se trata de jugar a Dios, nadie debe jugar en ese campo, solo que una vez conocido el impacto de los humanos en el ambiente, podemos plantearnos corregirlo para bien.

Aldous Huxley en 1932, escribió su visión del futuro en la Tierra, diciendo la tecnología cambia las condiciones sociales y de repente la gente se encuentra haciendo lo que no quiere hacer.

La solución, digo yo, pudiera ser prepararnos para tomar cada uno las riendas de su vida. Tenemos una posibilidad y una responsabilidad de usar nuestro ingenio humano, nuestras habilidades y nuestros medios teniendo siempre presente que hay veces que debemos dejar pasar a la naturaleza y otras hay que intervenir.