Debemos aprender a ser creativos ante la incertidumbre y las sorpresas como parte de un nuevo comportamiento para saber cómo convivir y adaptarnos a este mundo altamente improbable.

Se requiere de un aprendizaje diferente al de siempre, al que denomino Hiperaprendizaje y este a su vez es construido sobre las bases de la nueva educación y el nuevo paradigma acerca de cómo entender ahora la realidad, los valores y el conocimiento. 

Nuevos comportamientos

Se acabaron las verdades últimas y para siempre, qué significa una redimensión del conocimiento a partir de los avances de la ciencia, la tecnología y las telecomunicaciones, pues se necesita un ciudadano con nuevo comportamiento, a partir del desarrollo de sus Competencias Personales en cuanto a capacidades, actitudes y destrezas.

La población humana debe prepararse, para poder ocuparse de muchos otros problemas a los que acostumbra, -mediante un nuevo modo de abordaje lógico creativo que permita encontrar, soluciones para todos.

Además, se necesitan determinadas condiciones emocionales pues ya no son suficientes el solo canal de conocimientos, por muy variados y completos que sean. Lo que es aun más relevante es mostrar resultados cercanos al suceso incorporando un método de análisis.

Esta preparación obliga a considerar nuevo pensum de estudios que incluya aprendizajes para el desarrollo de herramientas intelectuales e innovación, así como estrategias clave para generar desarrollo sostenido y sustentable, determinadas cualidades personales del que aprenderá comunicación, motivación, liderazgo y comunicación. Además de habilidades gerenciales para mostrar resultados en términos probables.

Sin prescindir de creencias

Este aprendizaje incluye el aspecto emocional, como distingo relevante de la nueva educación. Por supuesto, no se descarta la formación religiosa en una u otra dirección presente en buena parte de los establecimientos educativos, pero hoy en día es otro elemento que se emplea mediante la reflexión y voluntad del ser humano, despertando actitudes propias y ubicando determinados valores sin haber sido sometido a ningún interés dogmático ajeno.

Lo que se persigue es orientar nuestra formación con un para qué según los principios éticos de libertad productividad y demás valores que rodean estos ejes estableciendo el propósito de vida. El escenario sólo puede ocurrir en una escuela como laboratorio de la vida, una sociedad en miniatura donde al menos debemos aprender algo nuevo que surge cada día y realizar algún esfuerzo creativo por simple que sea, en forma de aporte.